Primer globo aerostático

Tal día como hoy hace 225 años, el hombre cumplía, al menos en parte, uno de los sueños que lo habían atormentado desde sus comienzos. El 4 de junio de 1783, los hermanos Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfiere lograban poner en el aire un globo aerostático y así superar la aparentemente inexorable fuerza de la gravedad, si bien este vuelo no fue tripulado. Atrás quedaban los frustrantes intentos de Leonardo Da Vinci. Este primer viaje logró una altitud estimada en casi 2.000 metros. Todo un record. Sin embargo, parece ser que no fue éste el primer vuelo no tripulado de la historia sino el realizado el 8 de agosto de 1709 por el sacerdote jesuita Bartolomeu Lourenço de Gusmao, aunque apenas levantó 4 metros del suelo. Su gesta cayó pronto en el olvido gracias a la “ayuda” de la Inquisición, debiendo incluso escapar de Portugal para refugiarse en la ciudad española de Toledo.

El día 15 de octubre de 1783, los Montgolfiere siguieron experimentando e incluyeron en esta ocasión como tripulación a una oveja, un pollo y un pato, para comprobar los efectos de la altitud sobre un ser vivo. Los animalitos llegaron a tierra sin sufrir un solo rasguño. El primer vuelo tripulado de la Historia nos demuestra que los grandes pasos de la Humanidad muchas veces son dados por animales de otras especies. El experimento fue realizado con gran expectación en Versalles ante la presencia nada menos que del mismísimo rey de Francia, Luis XVI.

No fue hasta el 21 de noviembre cuando obtuvieron un permiso para realizar un vuelo con tripulantes humanos, si bien los intrépidos aeronautas no fueron los inventores, logrando sobrevolar París durante 25 minutos a unos 100 metros de altura.

Los primeros globos empleaban aire caliente, que al ser más ligero que el aire frío, lograba el impulso hacia arriba, aunque pronto fue sustituido por hidrógeno.

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